8 abr 2018
Escritos del viejo
Huele a perro sucio, a esos perros callejeros que de vez en cuando te cruzas por la calle mientras vas andando, que te siguen hasta tu casa. A esos que les cierras la puerta en el hocico y luego se van, buscando a ese alguien más que haga la diferencia y les diga: sí, ven, quédate en casa. Nina huele a esos perros. Lo curioso es que me recuerda a mí, un poco. Por más de que haya andado y transitado cuanto sendero le hubieran permitido sus patas, nunca ha encontrado el camino a casa. ¿Existe ese lugar? ¿Y si alguien te dijera: quédate? ¿Lo harías? Quiero decir, si alguien te invitara a permanecer, a formar parte, ¿te sentirías solo de todos modos? Cómo saber si existirá ese alguien que haga la diferencia y que nos diga: sí, ven, quédate en casa, muchacho. Te ves solo y sucio y triste y no tienes adónde ir. Yo te amaré, muchacho. Tómate un baño, come, bebe, duerme conmigo esta noche. ¿Seguirías sintiéndote solo?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario