8 abr 2018
Alguien cuelga de una soga, por un momento me veo a mí misma, pero un parpadeo basta para dejar aquella fantasía atrás. Retrocede y pierde nitidez, la imagen de mí colgada de un árbol; había fallado en aquel tiempo. Fui una ilusa al pensar que así hubiera podido. Miro mis manos y miro mis brazos. Se supone que los espejos me habían cortado, pero allí no hay nada. Oh, la locura. Recuerdo los espejos, aunque ya no me causan terror. Una apatía desoladora me asalta mirando la escena de forma que ya nada pudiera sorprenderme esta vez. Esa es la verdad. No soy mis acciones, no soy mis recuerdos, no soy nada de todo lo que creo me conforma. El que está colgado se sacude, luego la risa maquivélica de alguien más que es el mundo. Dijo que nosotros le habíamos hecho eso; lo escuché. Tal vez sea cierto. O tal vez sólo sea un mentiroso. Como yo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario