La insoportable dislexia: el vómito mental. Salen mis palabras y resulta hediondo. Tragas los restos con mala cara acodado al inodoro de algún baño que no es el de tu casa. Un trozo de noséqué queda alojado en tu nariz. La comunicación no fluye y quiero matarte y en mi mente lo hago de mil maneras, y lo disfruto, porque en mi mente te importa. Pero vuelvo y en el espejo siempre estoy yo y ni rastros de ningún universo; a mis pies un terraplén y más abajo los cuerpos de mis formas duermen en la eternidad.
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