8 abr 2018

Los dardos
cedan mi corazón
el veneno sube río arriba
por las venas
las palabras
son cuchillos
en la mano de un psicópata
que cortan mi garganta
me ahogo con mi sangre
necesito luchar
al mismo tiempo
que la costra cubre
todos mis edificios
en medio de este bosque
necesito un refugio
tal vez mental

las trampas para oso 
no son mías
sin embargo 
llevan inscritas mi nombre
no puedo escapar de la complicidad
y sale a la venta
en todos los mercados
luciéndose la carne
de lo que alguna vez fui
al rojo vivo 
sedienta aún de vida
en las vidrieras de tu carnicería.

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