cedan mi corazón
el veneno sube río arriba
por las venas
las palabras
son cuchillos
en la mano de un psicópata
que cortan mi garganta
me ahogo con mi sangre
al mismo tiempo
que la costra cubre
todos mis edificios
en medio de este bosque
tal vez mental
las trampas para oso
no son mías
sin embargo
llevan inscritas mi nombre
y sale a la venta
en todos los mercados
luciéndose la carne
de lo que alguna vez fui
al rojo vivo
sedienta aún de vida
en las vidrieras de tu carnicería.
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