8 abr 2018

ego/del amor romántico y el pus

Sin embargo, con los años entendí que ese siempre fue mi papel: el de escribirte, el de dedicarte palabras, el de cantarte. Yo era la poeta a medias, la que nunca llegaría a buenos puertos con palabras tan endebles, la de barcos de papel en mares tan picados. Poco comprometida; la de escritos espasmódicos y presencia catatónica; la que tiene tiburones adentro de una pecera. Era yo la que tenía que escribirte a vos y a lxs otrxs miles que no tienen rostro, y jamás ser el poema de alguien más, y jamás ser parte de ningún cuento ni el desvelo nocturno de ningún alma enamorada. 

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