Uno de los diez gatos cagó otra vez sobre la mesada de la cocina,
al lado de los santos y las velas.
Él se caga en la religión.
Hace bien.
Tiene sus propias creencias
de cómo vivir la vida.
Otra vez te levantas con la cama deshecha,
pero qué tempestada ha pasado por aquí.
Y chorreas sudor,
y babeaste la almohada,
y te limpias el mentón.
La tiendes como una suerte de decir:
bien, este domingo hice la cama,
mira mis sábanas bien estiradas.
Te bañaste para decirle al mundo:
Oye, soy limpix,
pero no mires debajo de la piel,
sus escamas,
a través,
en mi alma,
por favor.
Y los crueles imaginarios,
que sólo son verdad si tu los dejas ser verdad,
aparecen.
No dejes crecer esas ideas en tu cabeza.
No te pongas un valor.
¿qué significa tener que valer algo?
A veces también nosotrxs deberíamos cagar cerca de las velas y los santos.
Mejor riega lo que te hace bien
y respira
(lo malo también te ayuda a crecer).
Ya verás florecer las cosas buenas
que te darán de comer mañana.
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