8 abr 2018

Punto muerto


No sé qué esperaba. Algo más. Esos... problemas de comunicación, los habituales. Eso de decir una cosa y hacer otra, sentir una cosa y decir otra. Esa cosa muy quid pro quo que casi no podemos manejar, que no puedo explicar del todo. Me había quedado mirando un buen rato su gesto, esperando algo, y sin embargo: nada. No ha dicho nada. Es entonces que, ahora, decido marcharme. No sé cuánto ha durado todo esto, lo que un parpadeo, tal vez; se huele que amanecerá dentro de poco. Sólo un tirón y el sol hará de las suyas otra vez. 

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