Pero, ¿qué habrá de esas noches? ¿Cuáles? Esas... ya sabes, esas noches en las que no hay nadie, en las que recoges la pelusa de los rincones, en las que tocarías las puertas de todas y cada una de las casas buscando a alguien que te invite a pasar y te diga: sí, ya está hirviendo el agua para el té. Te estaba esperando. ¿Por qué has tardado tanto?
No hay comentarios:
Publicar un comentario