Yo tengo pasiones,
aunque no se noten a flor de piel
ni lleve una remera del Che
ni tenga un discurso partidario armado
ni posea una visión optimista sobre lo que sea
ni sueñe con prender fuego la mitad de la ciudad
ni tenga la más mínima gana de llenar de bombas las comisarías
ni de ser como Picasso
ni de escribir como qué se yo quién,
o aunque vos no seas capaz de verlas
o de sentirlas en mí cuando me ves callada a tu lado;
yo las tengo.
Soy como una caldera;
los vapores también queman.
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