8 abr 2018

Escritos del viejo II

El cigarro que tengo entre mis dedos ya lleva la mitad y no me di cuenta de haberlo fumado. Eso quiere decir que la costumbre tiende a hacer que las cosas que alguna vez hallaste placenteras, simplemente se camuflen entre las sábanas de la mediocridad. Entonces te acuestas por las noches en una cama de insatisfacción y medianía, remoloneas mirando al techo, insípido, y te preguntas: ¿qué será lo absoluto? ¿Hay algo que sea definitivo? En momentos como este, en el que parece que ya nada vale nada, ¿hay algo que sobrepase la línea de lo medio? ¿Hay algo que te colme de sentidos y así se mantenga por más larga que fuese la eternidad sin necesidad de ser renovado? Y por más que sepas la respuesta, si la hubiera, ¿algo impedirá que enciendas otro cigarro después de que el último se haya acabado?

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