Hoy caí en la cuenta de que en algún momento llegará la muerte.
Mientras miraba mis manos y sus líneas efímeras, lo supe, y me sentí partícula en el universo, más pequeña que un grano de arena en la inmensidad del cosmos.
La parca, esta tarde, me guiñó un ojo: me di cuenta mientras contemplaba mis manos.
En ese instante me hice consciente de una verdad: en algún momento, quien sabe cuando, los ojos que tengo en el rostro ya no verán las manos con las que cargo, nunca más.
En algún momento llegará la muerte. Y luego la nada
o el todo
o un grano de arena
o líneas de una mano.
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