8 abr 2018
En algún lado siempre es enero
Y a veces, cuando sale el sol, vos seguís afuera, pateando veredas. Porque estar adentro es peor, pero creyendo que estás afuera, te animás a sentir amaneceres. ¡Y qué bien se sentía en aquellos años ver al sol asomarse con toda su figura apelmasada, desplomándose sobre los techos de las casas! Y vos eras la ventana polvorienta con alguna luz encendida adentro, que no reflejaba ningún rayo, pero los recibía a todos; y eras también la humanidad caminante, exhalando tu desidia, pensando en el porvenir. Sí, el porvenir...
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