8 abr 2018

Bueno, 
sí,
ahora que me pongo a pensar,
de todas las veces
que nos despedíamos en la puerta de casa
y esperaba 
que el momento se prolongase
por lo menos unos segundos más,
de todas esas veces 
en las que rogaba
que el beso de despedida fuese en la boca
vos me abrazabas
y me besabas en la mejilla
y en el abrazo apegado podía sentir 
nuestras partes rozarse 
tristemente,
separadas por nuestras ropas.
Bueno,
sí,
ahora que me pongo a pensar,
de todas las veces que te fuiste de casa
y yo veía tu espalda alejarse,
de todas esas veces
en las que rogaba en silencio
que voltearas a mirarme,
no te diste vuelta ni una sola vez.

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