8 abr 2018

costurera

Una nueva mañana,
los ojos repletos de lagañas;
a veces un nuevo mediodía,
muchas más veces que sólo a veces,
despierto en un costurero de lata,
trago botones y agujas.
Mi resaca es mía,
cosita enredada.
Hilando fino
el corazón late;
deshilachando, también,
que nunca supe coser 
ninguna de tus partes
en mí
ni emparchar tus rodillas o tus codos
ni me gusta usar dedal.
Sólo supe de hacer girar el hilo,
envolviendo tu dedo
hasta cortarle la cir
cu
la
ción.

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